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Hoy en día la sociedad de ve enfrentada a presiones que son innecesarias, me refiero a la obsesión con el peso que vemos como un reto a diario, obsesión que no pretende una vida sana, sino que prácticamente lo contrario intentando satisfacer una estética que la gente está considerando hoy como modelo ideal según su percepción.

Esta percepción a la cual me refiero, está marcada notablemente por la influencia de la publicidad de nuestros tiempos, ya que además de tener como objetivo atraer a posibles consumidores y persuadirlos para que compren, entrega prototipos a la sociedad que son casi absurdos, pero a pesar de ello, los consumimos y terminamos por asumir como una meta.

A veces vemos que lo superficial está por sobre todo, pero esto funciona psicológicamente, al igual que la publicidad. El mensaje emitido viene llegando desde hace bastante tiempo como para que se esté alojando en el conjunto de individuos que forma el mundo.

Los receptores han ido interiorizando esta emisión en el subconsciente, traspasándolo generacionalmente, y hoy, los jóvenes de entre trece y veinticinco años sufren de una fijación con el peso buscando el ideal que ha construido la publicidad en conjunto con la sociedad.

Cuerpecitos en los huesos para las mujeres, y musculosos brazos y abdómenes son la moda hoy en día, ya no basta con estar biológicamente saludable para ser feliz, una persona puede estarlo, pero estar psicológicamente enfermo debido a la “gordura” que establece el mundo de hoy.

El prototipo que se genera simplemente pretende vender, y al lograr mostrarlo como lo perfecto, todos quieren llegar a él. Por lo mismo logra vender más ya que en el fondo le está entregando a la sociedad lo que le falta para poder llegar a la supuesta perfección.

Ahí está la razón de por qué la publicidad sirve y vende, es algo que funciona psicológicamente en nuestro subconsciente, y comprar las cosas que nos hacen parecernos a aquel modelo, satisfacen un poco la necesidad que tiene nuestra mente de lograr la “perfección”.

Por: Camila Lorenzini
Editor: Jocelyn Martin


Iba camino a un largo viaje de sueños, luces de colores, cuentos de hadas, princesas y castillos, cuando en mitad de sueño irrumpe un pequeño niño de cabellos rubios que me cuestionó con gravedad ¿Que haces aquí? Pues yo, con toda sorpresa me quedo unos segundos en silencio y respondo: “bueno yo sólo estaba soñando creo”. No alcanzó a formular su segunda pregunta cuando me dan un ligero remezón y escucho, al frente de un museo que yo por cierto ya había visitado.


Seguí al grupo aún un poco somnolienta, nos dieron las instrucciones correspondientes, y nos hicieron pasar a una sala oscura donde nos mostrarían un video sobre el museo que luego veríamos, me senté en una de las butacas y puse atención al video, de repente a mi lado, escucho una vocecita, “Me gusta conocer sobre este mundo, es muy interesante, Miro hacia el lado y me encuentro de nuevo con este niño de cabello rubio, atónita le respondo ¿Qué haces tú aquí, se supone que sólo estás en mi sueños?, Él me responde bueno en realidad no, ¿Tú que ya visitaste este museo me acompañarías a recorrerlo?.

Salgo en cuclillas de la sala para que nadie me vea, abro y cierro la puerta de la sala con un cuidado único, pero al parecer nadie se da cuenta de mi ausencia, comienzo a darle un paseo por la sala de fósiles, vasijas antiguas, y tallados de nuestros antepasados. Producto de nuestra imaginación la sala se empieza a transformar en una ruca con toda la cultura precolombina en ella. Miro al exterior y veo a dos indios cazando para la cena, El Principito me mira con asombro y solo callamos. Nos decidimos a pasear por las demás rucas y encontramos mujeres haciendo telares, cuidando niños o cocinando lo que cazó uno de los hombres. No nos sentimos a gusto en esta época, así que decidimos cambiarnos de sala y pasar a las culturas Mesoamericanas y Área Andina. Damos un paso a la siguiente sala y todo se vuelve de color dorado, comenzamos a ver pequeñas estatuillas que representaban situaciones de dolor, estados de ánimos y enfermedades, estas comienzan a tomar vida, asustados por las figuras antropomorfas salimos corriendo de la sala y pasamos a Chile, paseándonos por la Conquista, Colonia, Independencia y Republica.

Esta sala sí era entretenida, tenía manuscritos de Pedro de Valdivia que datan de la época de la Conquista, armamentos con los que pelearon los españoles en nuestro país, monedas que se usaban en el siglo XVIII y acuarios con distintas escenas sobre batallas que comenzaban a tomar vida y a representar el lugar en conflicto, también estaba La Esmeralda flotando en el reducido mar de un acuario. El Principito cada vez más asombrado me pregunta: ¿En qué época estamos ahora? Yo le respondo “Pasemos al siguiente salón para que veas la evolución de las tecnologías y te mostraré los avances que ha tenido el mundo.

Entramos a un pabellón lleno de tocadiscos, máquinas de escribir y cámaras fotográficas, el cuarto se llena de música y de luces encandiladoras. Las maquinas se ponen a escribir los textos que no alcanzaron a terminar en su momento. Le muestro al Principito cada una de las máquinas y su evolución en el tiempo, él no tiene palabras para describir lo contento que estaba de tener más conocimiento sobre nuestro mundo… ¡Cata!, ¡Cata! Despierta hay que ir a recorrer el museo, me dice uno de mis compañeros, yo despierto de un golpe y le respondo: Pero, ¿cómo? ¡Si yo ya lo recorrí!


Por Catalina Thiele

Editora: Jocelyn Martin


La palabra ha sido la forma más fácil y accesible de comunicarnos desde el principio de nuestros tiempos. Sin embargo, no para todas las personas la palabra tiene el mismo significado, además, este varía según la perspectiva en que la miremos.

Desde el punto de vista objetivo y estrictamente académico, el significado de la palabra es una expresión, la facultad para hablar o escribirla, e incluso destaca la derivación de promesa dentro de esta definición. Para mí, es mucho más que un simple gesto o pronunciar alguna frase.

La palabra (bien pensada por supuesto), es la culminación de una línea de pensamientos u opiniones frente a un respectivo tema. También se puede dar la ocasión de, por ejemplo, escribir libros, poemas o frases sin ninguna presión de por medio, como lo hacen los escritores o poetas. La palabra puede llegar a ser totalmente seductora, y es sorprendente pensar que la misma, puede llegar a destruir vidas. Por lo tanto, la parte más relevante de la palabra es la subjetividad, el cómo y el porqué de esta, con cuál fin se pretende usar, o hacer el bien o el mal.

Es necesario recalcar que ésta siempre debe ser bien pensada, bien expresada y por sobre todo, bien usada, para que también el comentario tenga un argumento y sea apreciado. En mi opinión, Chile tiene serias dificultades respecto a la palabra. Y es aquí donde me atrevo a dar una fuerte crítica respecto del vocablo de las personas en nuestro país. No es posible (como lo demuestran varios estudios), que cada aproximadamente, dos palabras, usemos algún improperio como sinónimo. Para qué hablar del conocido “huevón”, término que utilizamos como si significara todo tipo de cosas. “Oye huevón, el huevón huevón que va por ahí”, que en realidad quiere decir: “oye amigo, el tipo tonto que va por ahí”. Sin duda esta oración no tiene ni pies ni cabeza. Resulta sumamente gracioso leerla. Sin embargo, cuando la escuchamos, ni siquiera nos damos cuenta de que estamos utilizando la misma palabra tres veces, en una misma frase. Es increíble pero cierto. Los chilenos tenemos un básico y pésimo vocabulario.

Lo positivo, es que ya sabemos cuales son nuestros defectos con la palabra, sólo nos queda mejorarlos, tarea ardua que difícilmente lograremos si no comprendemos lo importante que es enriquecer nuestro vocabulario.


Por: Cristobal Stevenson

Editora: Jocelyn Martin

Cuando era niña recuerdo haber ido a unas cabañas en Papudo, fui junto a mi madre, tíos y primos que tenían mi misma edad. Lo pasé increíble, a pesar de que Papudo no era uno de mis lugares predilectos; pero este reducto era fantástico, fascinante para cualquier niño. Lo que más me llamo la atención fue el paisaje, era un jardín tan lindo, había una variedad de flores amarillas que me encantaban, lo único que cuando corría entre medio de ellas, los pantalones me quedaban teñidos con polvo amarillo, pero fuera de eso me fascinaba.

Había una pequeña colina y una vez mi primo dijo que había visto un zorro, recuerdo haberlo buscado, pero nunca lo encontré y mi primo tampoco lo volvió a ver.

Otro de los encantos que tenía este lugar, era que había una salida al mar, eso sí que era precioso, porque para llegar a la playa había que pasar por un caminito de tierra y alrededor de él estaba repleto de hermosas flores que tenían una diversidad inmensa de colores. El lugar me encanto, estuve aproximadamente cinco días allí, pero la estadía se me hizo muy corta, pues cada día que pasaba era más interesante que el anterior. Realmente, ha sido uno de los lugares más lindos que he visitado, tengo muy bellos recuerdos de haber estado allí con mi familia.

Después de ese espacial paseo, he regresado unas cuantas veces a Papudo, pero nunca he vuelto a ver un lugar tan encantador como aquél. Lo he intentado buscar, pero nunca lo he visto, aunque nunca he perdido la esperanza de un día regresar.

Por Marioli Baldecchi
Editora: Camila Lorenzini

La situación actual de la utilización de la palabra realmente es inquietante. Al parecer los medios de comunicación, que alimentan diariamente al cerebro de cada persona con información instantánea, debieran de preocuparse debido a que hemos admitido la decadencia del lenguaje no solamente oral sino que también escrito.

La prueba está claramente reflejada en que la prensa cada vez escribe peor, la televisión y la radio hablan mal y aquello genera una grave repercusión en todos los receptores, ya que constantemente gira en torno a las personas, quiénes repiten aquellos errores también, sin percibirlo.

Nuestro idioma es el cuarto en el mundo desde el punto de vista del uso del Internet. Sin considerar los idiomas orientales, se posiciona después del ingles, francés y alemán, y también es el cuarto en el número de personas que lo hablan anticipado por el ingles, el chino y el hindú (últimos dos países con gran explosión demográfica). El español tiene sus 450 millones de hablantes en el planeta y son utilizados 83500 términos puros, sin derivaciones ni conjugaciones

El español, como lengua establecida, cumplirá aproximadamente más de mil años y es un dialecto realmente importante ya que es el primer idioma moderno que tiene una gramática y una inquietud intelectual por constituirse como un idioma consolidado. Éste se remonta a sus inicios en donde grandes exponentes como Antonio de Nebrija, Juan de Valdés (época de Colón cuando llega a América) y Cervantes con el Quijote de la Mancha, consolidan la lengua castellana mediante sus magníficas obras de exquisita pureza de palabras.

Lastimosamente a la sociedad moderna, liderada mayoritariamente por jóvenes carentes de riqueza literaria, no les preocupa ni inquietan temas concernientes a la palabra y aquello es aterrador sobre todo si los propios estudiantes no consideraran hoy amor por el idioma, dándose a demostrar en sus propios escritos, en la forma de hablar y expresarse en distintos entornos ya sea desde una simple conversación con algunos amigos hasta en una clase en la Universidad.

Hoy, Chile transita por una crisis y no financiera, sino que idiomática en donde no hay algún tipo de inquietud por rescatar el pasado de un idioma que cumplirá un milenio de edad y que antes sólo se le conocía como Romance, hermosa palabra que atrae a un sinnúmero de interpretaciones.

Existe hoy por hoy una situación bien paradojal desde la perspectiva de lo que ha sido la evolución de los medios informáticos. Se habla de la Internet denominada 2.0, la cual tiene que ver con el receptor o quién utiliza el medio para recibir información o datos, pueda responderle e interactuar con el origen emisor de este sitio, lo cual pareciera ser que constituye una tendencia cada vez más relevante. Un ejemplo de lo anteriormente señalado es la incorporación, últimamente, de una mayor participación de las personas en los noticiarios y páginas de Internet a través de comentarios en noticias recientemente incorporadas en donde no se mandan imágenes ni dibujos sino que palabras.

La palabra se une con la imagen mediante el hecho de que el ser humano se comunica a través de las palabras y toda imagen para ser comprendida debe ser verbalizada.




Autor: Roberto Martinez.
Editora: María José Henríquez Donoso.

Siempre pensé que en mi vida no aparecería nadie inolvidable, hasta que de a poco me fui dando cuenta que si había alguien que cuando estaba lejos de ella no la podía olvidar y me ponía a pensar que haría si no estuviese, ella es mi mamá. Desde antes que yo naciera ha estado presente en mi vida, es tanta su entrega hacia mí que yo nunca voy a olvidar todo lo que ella hace y seguirá haciendo por mí, puesto que como dice ella yo soy la luz de sus ojos, me siento tan afortunada de tenerla, porque yo creo que nadie tiene una mamá como la que tengo yo.
Desde que yo era muy pequeña, ella se ha preocupado hasta el día de hoy para que yo tenga lo mejor y que nunca me falte nada, sé que lo seguirá haciendo. Es un pilar fundamental en mi vida, a veces pienso que si no la tuviese no se qué sería de mi vida pero también tengo claro que eso algún día va a pasar porque así es la ley de la vida.

Pero mientras la tenga conmigo la aprovecharé al máximo, para así no arrepentirme de cosas que podría haber hecho con ella y que no hice. Ella es tan importante en mi vida que nunca nadie la reemplazará, comparte conmigo como si fuese una mas de mis amigas y eso me hace ser muy feliz, porque aparte de ser mi mamá en ella encuentro una mujer, una madre y una amiga, lo tiene todo.

La hace ser inolvidable en mi vida porque la extraño mucho cuando estoy lejos de ella, porque yo no soy de Santiago, pero estudio y vivo allí por ahora, sólo la veo los fines de semana, aunque hablamos todos los días no es lo mismo que tenerla aquí conmigo.
Mi mamá es mi hada madrina porque siempre que no tengo plata en el celular y le pido a Dios que me llame, ella llama, como si estuviésemos conectadas. Si mi madre pudiese bajarme el cielo lo haría, su amor hacia mí es inexplicable, soy el centro de su atracción, muchas veces se lleva retos de mi papá porque me mima mucho y según el resto me malcría, pero yo creo que eso no es así, sólo que su amor hacia mí se desborda por todas partes.


Por Fernanda Arias
Editora: Camila Lorenzini

Durante mi vida, he compartido con muchas personas que, sin dudarlo, han dejado huella en mi persona, pero nadie me conmovió tanto como lo hizo mi madre y su historia.
Ella no tuvo una vida fácil, teniendo que enfrentarse desde muy pequeña a situaciones problemáticas, que siempre pudo llevar gracias a su simpatía y humildad.

Recuerdo esas noches en las cuales nos acostábamos a mirar televisión, lo que derivaba a una conversación sobre sus historias de vida y consejos.
Uno de los episodios que me marcó profundamente fue cuando iba en octavo básico. Pronto sería mi cumpleaños y me sentía muy feliz porque organizaríamos una fiesta y habría muchos invitados. Una semana antes de la fecha mi mamá tuvo que viajar a Punta Arenas, pues le había diagnosticado un cáncer cérvico y tenía que operarse de urgencia en esa ciudad.

La fiesta se canceló y tuve que faltar unos días a clases por los viajes que continuamente hacíamos al hospital.
Me sentía triste, preocupada y angustiada. Cuando veía a mi mamá postrada en cama no sabía qué decir, pero a pesar de su situación se veía muy alegre y me comentaba sobre las enfermeras, las otras señoras internadas, sobre su dieta y la pared de la sala que se desgastaba y caía lentamente.

Me impresionaba la manera en la cual mi madre se enfrentaba a su condición. Por suerte, el cáncer no se había propagado y después de unas semanas volvió a Natales, más delgada pero con muchas ganas de vivir y de organizar mi fiesta, a pesar de que ya había pasado mucho tiempo desde mi cumpleaños. La fiesta fue un éxito y mi madre siempre estuvo a mi lado, riéndose y compartiendo con mis amigos.

El año pasado, después de unos exámenes, el terror volvió a la familia, ya que el cáncer había reaparecido. En esta ocasión yo no pude viajar, ya que se venía un período de pruebas y trabajos, y si faltaba me atrasaría. Mi madre me prometió volver pronto, mientras yo caía en el miedo que años antes, me había acompañado.

Con la ayuda de mis amigos y las conversaciones que tenía con mi madre por teléfono, pude salir adelante. Ella volvió a Natales con esa sonrisa característica de su personalidad, agradeciéndoles a todos por su apoyo y volviendo al trabajo como si nada hubiese pasado.

A veces su felicidad y optimismo se desvanecían y lloraba desconsoladamente, pero no pensaba en su salud, sino en lo triste que sería no poder estar con nosotras.

Ella es mi ejemplo a seguir. Admiro su fortaleza y optimismo en los momentos más difíciles. Rescato su preocupación por los demás, dejando de lado su propio bienestar. Estoy orgullosa de ser su hija y, en estas letras, apreciar lo grandiosa que es mi madre.


Por: Daniela Jofré.(1a)
Editora: María José Henríquez Donoso.

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